top of page

Los daños irreversibles en el cerebro que nos conducen a la pobreza y agudizan la desigualdad social

  • Brainketing
  • 24 ene 2022
  • 7 Min. de lectura

El problema más grave y profundo en una sociedad, es impedir que las personas alcancen su potencial de neurodesarrollo. ¿Culpa de la ciencia?, ¿culpa de los políticos?, ¿Cómo se asocia ese déficit de neurodesarrollo con la situación de pobreza y desigualdad en que vive la sociedad?. En distintos estudios presentados en este texto se muestran evidencias sobre los daños irreversibles que presentan los niños en condición de pobreza, negligencia y abuso en su desarrollo cerebral y cómo esto incrementa la brecha de desigualdad social. El Estado Mundial de la Infancia afirmó que “los niños y las niñas que viven en la pobreza sufren una privación de los recursos materiales, espirituales y emocionales necesarios para sobrevivir, desarrollarse y prosperar, lo que les impide disfrutar sus derechos, alcanzar su pleno potencial o participar como miembros plenos y en pie de igualdad en la sociedad”. Una solución real que se le puede dar a esta problemática es la intervención integral temprana, con estudios fundamentados en la ciencia. Y políticos, con la implementación de políticas públicas orientadas a mejorar esta situación social. Es importante que se tomen las medidas necesarias para aminorar la situación de desigualdad socioeconómica de millones de niños que están siendo afectados.


La evidencia existente sobre los vínculos entre la desigualdad socioeconómica y el desarrollo del cerebro, sugieren que hay daños tanto en la estructura y función del cerebro que comienzan desde el primer año de vida. Los daños en las estructuras cerebrales se han informado tanto en áreas corticales como en la subcorticales. Del mismo modo se han informado daños en la función cerebral, particularmente en los circuitos que apoyan el lenguaje, la memoria, el funcionamiento ejecutivo y el procesamiento de las emociones (Noble & Giebler, 2020). La ciencia evidencia la terrible vulnerabilidad de los niños en su primera infancia y su potencial de desarrollo.


La evidencia científica.


Sintetizando la revisión de la evidencia del daño cerebral a causa de la desigualdad socioeconómica y su impacto en la primera infancia, estudios han informado asociación positiva entre la cantidad de entrada de lenguaje dentro del hogar y la función cerebral durante la primera infancia (Brito et al., 2020). Trabajos relacionados han encontrado que los factores de mayor relevancia en la capacidad de lectura son el nivel socioeconómico y la conciencia fonológica (Noble, Farah, & McCandliss, 2006). Otros hallazgos apuntan al estrés fisiológico crónico, una mayor concentración de cortisol, como un mecanismo potencial a través del cual un menor nivel de educación de los padres conduce a una reducción del volumen del hipocampo y por ende una menor capacidad de aprendizaje y memoria (Merz, Desai, et al., 2019; Ursache, Merz, Melvin, Meyer, & Noble, 2017). En la misma dirección la menor educación de los padres se asoció con un mayor estrés percibido por los padres y una mayor concentración de cortisol en el cabello de los niños que a su vez se asoció con un menor volumen del hipocampo derecho (Merz, Maskus, et al., 2019). Referencias adicionales asocian la morfometría de la materia gris con la variabilidad continua en los síntomas de ansiedad, síntomas depresivos e impulsividad entre niños y adolescentes (Merz, He, & Noble, 2018). Estudios han informado asociaciones entre el espesor de la corteza cerebral junto con el nivel socioeconómico y las habilidades neurocognitivas (Brito, Piccolo, & Noble, 2017).


Esta evidencia científica invita a una profunda reflexión sobre la necesidad de parar este ciclo perverso de exclusión social y explorar salidas que realmente cierren brechas de la profunda desigualdad social. La primera infancia es un período muy crítico en el neurodesarrollo de los niños, condiciones estimulantes y un hogar propicio pueden actuar como canalizadores de los factores de riesgo. Es importante tomar conciencia que si bien los niños son vulnerables aún mas vulnerables son los niños pobres de zonas rurales.


La intervención integral temprana como solución.


Liu y colegas (2018), realizaron un estudio cuasi experimental para conocer los efectos de las intervenciones integrales tempranas sobre el desarrollo neurológico infantil en zonas rurales pobres. Afirman que las intervenciones integrales tempranas de más de un año mejoran el entorno del hogar y promueven el desarrollo neurológico infantil entre los niños menores de tres años en las zonas rurales pobres. Las intervenciones integrales tempranas que duran más de un año son efectivas para mejorar el ambiente del hogar y promover el desarrollo cognitivo y socioemocional entre los niños menores de tres años en áreas rurales pobres (Liu et al., 2018).


Liu y colegas (2018), respaldan sus hallazgos con evidencia de otros estudios, “Se ha descubierto que las intervenciones integrales tempranas que combinan diferentes intervenciones ejercen efectos beneficiosos sobre el desarrollo neurológico infantil entre los niños de familias con múltiples riesgos. Por ejemplo, las intervenciones integrales de un año que cubren la salud, la nutrición y la estimulación psicosocial temprana tuvieron éxito en la promoción del desarrollo cognitivo de los niños menores de dos años en las zonas rurales de la India. Además, en otro estudio, las intervenciones integrales de un año que comprenden estimulación psicosocial y suplementos nutricionales, utilizando visitas domiciliarias y estrategias de entrega de reuniones grupales, fueron efectivas para mejorar el desarrollo cognitivo de los niños menores de dos años en las zonas rurales. Además, se ha descubierto que los programas integrales promueven el desarrollo neurológico de la primera infancia sobre los programas de intervención única, como las intervenciones centradas en el niño o en los padres en los países en desarrollo” (Liu et al., 2018).


Una intervención integral temprana son acciones multidisciplinares que contemplan cuatros aspectos fundamentalmente, salud, nutrición, estimulación psicosocial y protección infantil. Las intervenciones integrales se proporcionan en forma de actividades grupales, contactos clínicos o visitas domiciliarias, realizadas por médicos, voluntarios, cuadros de mujeres y trabajadores de atención materno infantil, así como expertos móviles en atención de salud infantil, educación temprana, y trabajo social.


La propuesta de intervención integral temprana implica tres servicios. (1) el primero corresponde a servicios basados ​​en clínicas, chequeo de salud infantil, monitoreo del desarrollo, consejería de alimentación y nutrición, y consejería de cuidado para el desarrollo infantil. (2) el segundo corresponde a servicios basados ​​en los centros de desarrollo infantil temprano equipados con libros de cuentos, juguetes, pantallas táctiles y otras instalaciones de actividades, que se utilizan para proporcionar actividades de estimulación temprana incluyendo actividades para padres e hijos, como lectura entre padres e hijos y actividades de juego en grupo, reuniones grupales, pequeñas charlas y capacitación de cuidadores sobre salud, nutrición, prácticas de crianza y protección infantil según la edad del niño. (3) el tercero corresponde a servicios de divulgación consta de un equipo móvil conformado por trabajadores de salud materno infantil , expertos en educación temprana y trabajadores sociales que brindan capacitación y orientación a los voluntarios, las mujeres dirigentes y los trabajadores de atención materno infantil realizando visitas domiciliarias para brindar asesoramiento sobre alimentación y nutrición, asesoramiento y demostración de actividades de juego y comunicación para niños con desnutrición, anemia y sospecha de retraso.


Resaltando la importancia, en el estudio Liu y colegas (2018), afirman que los efectos de las intervenciones integrales tempranas de más de un año sobre el desarrollo neurológico del niño son mediadas por el entorno del hogar. Hay que señalar que en los programas de intervención, es importante diferenciar los efectos de los diferentes indicadores de nivel socioeconómico del niño, por ejemplo, ingresos, educación, estatus social subjetivo (Johnson, Riis, & Noble, 2016). Con lo cual se debe especificar de mejor manera la definición de entorno del hogar.


Adicionalmente el desarrollo del cerebro está impulsado por influencias genéticas y ambientales, así como por la interacción entre los dos. Es importante destacar que la medida en que el desarrollo cognitivo y cerebral depende de la información genética y ambiental puede variar según el nivel socioeconómico (Johnson et al., 2016).


De acuerdo con la Noble y colaboradores, (2016), aunque es un campo nuevo hay evidencia de que la atención primaria proporciona un entorno para las intervenciones destinadas a mitigar el impacto de la pobreza en una etapa temprana de la vida, como lo demuestran programas como Reach Out and Read, que promueve la alfabetización temprana. Por ejemplo, en el Proyecto de interacción de video, que se ofrece junto con el cuidado del niño sano, los especialistas en desarrollo infantil brindan orientación sobre la interacción entre padres e hijos y apoyan el juego y la lectura compartida. En ensayos aleatorizados, el Proyecto de interacción de video se asocia con mejoras en la calidad de la crianza y la interacción entre padres e hijos, mejor cognición y más lectura compartida.


La evidencia científica sostiene que la pobreza, la desnutrición, la enfermedad, el maltrato, la negligencia, los problemas en el hogar, generan daños irreversibles en el neurodesarrollo de nuestros niños con consecuencias sociales nefastas como el incremento de la violencia, enfermedad, falta de expectativas, discriminación, corrupción, abandono escolar que amplifican el ciclo perverso de la desigualdad social. Es indiscutible la necesidad de trabajar en políticas públicas encaminadas a solucionar la causa más importante de la pobreza y la desigualdad. Es importante que se tomen las medidas necesarias para aminorar la situación de desigualdad socioeconómica de millones de niños que están siendo afectados.



Reflexión charla: Políticas públicas basadas en conocimiento científico


Andrea García &

Diego Andrés Aguas González

Magíster en Neurociencia Social, Magíster en Ciencia de Datos, MBA.




Bibliografía


Brito, N. H., Piccolo, L. R., & Noble, K. G. (2017). Associations between cortical thickness and neurocognitive skills during childhood vary by family socioeconomic factors. Brain and Cognition, 116, 54-62. https://doi.org/10.1016/j.bandc.2017.03.007

Brito, N. H., Troller-Renfree, S. V., Leon-Santos, A., Isler, J. R., Fifer, W. P., & Noble, K. G. (2020). Associations among the home language environment and neural activity during infancy. Developmental Cognitive Neuroscience, 43, 100780. https://doi.org/10.1016/j.dcn.2020.100780

Johnson, S. B., Riis, J. L., & Noble, K. G. (2016). State of the Art Review: Poverty and the Developing Brain. Pediatrics, 137(4). https://doi.org/10.1542/peds.2015-3075

Liu, S., Wang, Z., Zhao, C., Huang, X., Liang, X., Wang, X., … Scherpbier, R. W. (2018). Effects of early comprehensive interventions on child neurodevelopment in poor rural areas of China: A moderated mediation analysis. Public Health, 159, 116-122. https://doi.org/10.1016/j.puhe.2018.02.010

Merz, E. C., Desai, P. M., Maskus, E. A., Melvin, S. A., Rehman, R., Torres, S. D., … Noble, K. G. (2019). Socioeconomic Disparities in Chronic Physiologic Stress Are Associated With Brain Structure in Children. Biological Psychiatry, 86(12), 921-929. https://doi.org/10.1016/j.biopsych.2019.05.024

Merz, E. C., He, X., & Noble, K. G. (2018). Anxiety, depression, impulsivity, and brain structure in children and adolescents. NeuroImage: Clinical, 20, 243-251. https://doi.org/10.1016/j.nicl.2018.07.020

Merz, E. C., Maskus, E., Melvin, S., Meyer, J., He, X., & Noble, K. (2019). Socioeconomic factors, family stress, and children’s hippocampal structure. Psychoneuroendocrinology, 100, S54. https://doi.org/10.1016/j.psyneuen.2018.12.184

Noble, K. G., Farah, M. J., & McCandliss, B. D. (2006). Socioeconomic background modulates cognition–achievement relationships in reading. Cognitive Development, 21(3), 349-368. https://doi.org/10.1016/j.cogdev.2006.01.007

Noble, K. G., & Giebler, M. A. (2020). The neuroscience of socioeconomic inequality. Current Opinion in Behavioral Sciences, 36, 23-28. https://doi.org/10.1016/j.cobeha.2020.05.007

Ursache, A., Merz, E. C., Melvin, S., Meyer, J., & Noble, K. G. (2017). Socioeconomic status, hair cortisol and internalizing symptoms in parents and children. Psychoneuroendocrinology, 78, 142-150. https://doi.org/10.1016/j.psyneuen.2017.01.020



 
 
 

Comentarios


Brainketing

Quieres aprender Ciencias del Comportamiento

​Déjanos tus datos para informarte de los cursos abiertos y empresariales

+57 313 6560315

  • facebook
  • linkedin
bottom of page